Comentario de texto - Mujer de aire
Erik Stefancik
Mujer de aire
Por Enriqueta Antolín
Santillana, 1997
TROZO
Págs.118-120
1. ¿Puedes creerte que me ganaron la partida? No conseguí convencerlas, porque mis argumentos no me convenían a mí.
2. Que si ésa es una costumbre burguesa, que el matrimonio es una institución nefasta, en fin, que total para qué, terminé preguntando yo, y resultó que ellas sí que tenían respuestas:
3. para ser del todo uno del otro, para afrontar juntos la vida, para hacer menos terrible la soledad, para tener hijos, ¿Por qué no?
4. ¿Por qué no?, te pregunto yo ahora a ti, ¿Por qué no nos hemos parado nunca a pensar, si tanto nos queremos, en formar una familia?
5. ¿Por qué hemos renunciado a discutirlo sin ni siquiera considerarlo, como si semejante proyecto fuera un disparatado viaje a Marte o un atraco al Banco de España?
6. A mí me encantan los niños, tú lo sabes, se me van los ojos detrás de ellos, y las manos, para acariciarlos.
7. Más de una vez te ha impacientado la atención que he prestado a un chiquillo que lloraba o a la que he reclamado de ti para que miraras a alguna criatura especialmente tierna que se ponía a nuestro alcance.
8. No creas que no me daba cuenta, lo que pasa es que tu negativa a mirar y tu mal humor me hacían gracia, todo lo tuyo me hace gracia, eso debe de ser amor, supongo, la ceguera del amor, como suele decirse.
9. Ya sé que con la vida que llevamos no hubiera sido fácil, de acuerdo, pero ¿hubiera sido imposible?
10. Déjame que imagine por un momento cómo me sentiría si fuera tu mujer. No tu amiga ni tu novia: tu mujer.
11. Déjame que juegue a creerme que ahora estoy escribiendo a mi marido y que voy a contarte que los niños están bien y deseando que llegue papá.
12. Que yo también estoy impaciente porque tengo muchos agobios que quisiera resolver contigo.
13. Que no te preocupes, pero que es necesario que hagamos una pausa, que resolvamos juntos algunos asuntos que siempre dejamos para mañana,
14. que tomemos algunas decisiones antes de que sea tarde y el amor empiece a entibiarse hasta que un día, sin saber cómo, nos encontremos frente a frente, bostezando.
15. Déjame que te diga, amor mío, que aquí me tienes, esperándote como siempre y necesitándote más que nunca.
16. Que ha empezado a anochecer y estoy sola y asustada.
17. Que me muero de ganas de que llegues y te sientes a mi lado y me cojas la mano y me digas que de quién iba a ser esa flor sino tuya.
18. Pero antes es necesario que leas esta carta que no te he escrito y que la medites.
19. Y si no quieres hablar, ni discutir, ni que cambiemos juntos…por mucho que me duela, no te molestes en entrar.
ASUNTO
En un hospital en Madrid, la mujer continúa esperando la llegada de su violinista. Mientras espera, empieza a “escribir” al Violinista de en un encuentro que tuvo con Pilar y Mariluz en la Malasaña. La dos “exclaustradas” (pág. 52) acaban de preguntarle a la mujer cómo es que todavía no se ha casado. La mujer trata de convencer a las mujeres que el matrimonio puede ser una “institución nefasta,” pero no tiene éxito en conseguirlo. Volviendo a su situación en la cama hospitalaria, la mujer empieza a preguntarse al violinista, que todavía no ha llegado, sobre el tema de familia, revelando sus deseos de tener hijos y crear una familia con él. La mujer toma el papel de su esposa, imaginándose lo que escribiría y lo que sentiría si de verdad fuera su “mujer.” Después de tomar este papel, la mujer vuelve a la realidad, dándose cuenta de que todavía está sola y asustada.
LOCALIZACIÓN
Este trozo se localiza al fin de la segunda parte de la novela: “No te molestes en entrar.”
ESTRUCTURA
Este trozo tiene la forma de un largo párrafo que se narra en primera persona por la mujer, como un monólogo interior. El trozo, el que sigue la misma forma de casi toda la novela, tiene una mezcla de tiempos, en que la mujer habla de un asunto del pasado, y relajándolo con los pensamientos suyos del presente que quiere decir al violinista.
APARTADOS
Este trozo tiene cuatro apartados:
Apartado A – la discusión con Pilar y Mariluz ll. 1-3 “¿Puedes creerte?... ¿Por qué no?”
Apartado B – la curiosidad de crear una familia ll. 4-9 “¿Por qué no?... ¿Hubiera sido posible?”
Apartado C – el papel de su “mujer” ll. 10-14 “Déjame que imagine…bostezando”
Apartado D – la espera de la llegada de su violinista ll. 15-19 “Déjame que te diga…en entrar”
Apartado A
¿Puedes creerte que me ganaron la partida? No conseguí convencerlas, porque mis argumentos no me convencían a mí. (l. 1)
Comenzamos con la pregunta “¿Puedes creerte que me ganaron la partida?,” una pregunta dicha por la mujer al violinista. Con esta pregunta, el lector se pregunta sí mismo ¿Quién es esta persona?; ¿Por qué la habla la mujer?; ¿Qué significa este violinista en la vida de la mujer? La mujer, quien tiene treinta y nueve años y quien sirve como la narradora por toda la novela, nos implica que la persona a quien habla, el violinista, es alguien de gran importancia; ella tiene ganas de decir a esta persona sobre el asunto pasado y quiere que lo crea en verdad. El primer apartado, que tiene lugar en el pasado, comienza con esta línea en que la mujer nos revela el resultado de su argumento con Pilar y Mariluz sobre el tema de matrimonio. Aquí inmediatamente podemos ver que existen diferencias no sólo entre hombres y mujeres, sino entre mujeres también. Ésta es una idea muy rara porque siempre pensamos en las mujeres como unidas, como personas que comparten las mismas ideas y las mismas experiencias generales. Hace que el lector piense en una manera realística, dándose cuenta de que cada persona es distinta de otra; aunque dos personas pueden compartir el mismo género, eso no necesariamente significa que van a compartir las mismas opiniones.
La mujer ya nos dice, sin dar sus argumentos, que no tuvo éxito en “convencerlas” y que ni siquiera le convencían a ella. La idea de “convencer” a otra persona se puede ver como un éxito, un éxito que todos queremos tener. La mujer no tiene éxito en convencerlas, y por eso, sin este éxito, empieza a dudar a sí misma. Un comentario así quizá nos indica que la mujer es un poco insegura de sus propios sentimientos hacia el tema y no sabe si sus pensamientos son aceptados por la mayoría de la gente. Era posible que sus argumentos y sus pensamientos sirvieran como los que fueron opuestos durante esa época. Si ella no sabe convencerse a sí misma con sus propios sentimientos, ella nunca va a convencer a otras personas. Yo creo que, con esta línea, la autora nos insinúa que nuestras propias seguridades, algo que le hace falta a la mujer, son las que necesitamos para sobrevivir en un mundo donde existen una gran variedad de opiniones diferentes, sin límites en términos de género.
Que si ésa es una costumbre burguesa, que el matrimonio es una institución nefasta, en fin, que total para qué, terminé preguntando yo, y resultó que ellas sí que tenían respuestas: para ser del todo uno del otro, para afrontar juntos la vida, para hacer menos terrible la soledad, para tener hijos, ¿Por qué no? (ll. 2-3)
Aquí la mujer nos revela sus propios sentimientos hacia el tema discutida: el matrimonio. Tenemos dos contradicciones sobre el tema de matrimonio: el punto de vista de Pilar y Mariluz, y el punto de vista de la mujer, dos puntos de vista muy diferentes. Para la mujer, el matrimonio es una institución “nefasta.” El Diccionario Real Academia Español define “nefasta” usando las siguientes palabras:
Dicho de una persona o de una cosa: Desgraciada o detestable.
Cuando la mujer piensa en el matrimonio, ella piensa en todo lo detestable de la vida. El lector entiende bien que esta mujer, a principios de su vida, no tuvo ninguna intención de hacerse esposa, de hacerse propiedad de otra persona. En aquel momento de su vida, la mujer lo hizo claro que no quería acostumbrarse a esa “costumbre burguesa.” Sin embargo, este tema, esta cosa detestable, parece ser lo aceptado en la vida actual de esa época.
Cuando la mujer les pregunta a estas dos mujeres con sus preguntas que a ella le parecen lógicas, se sorpresa de que las dos mujeres tiene sus propias respuestas, algo que la mujer no estaba anticipando.
Para Pilar y Mariluz, el matrimonio no debe tener nada que ver con el amor, sino que tiene que ver con la sobrevivencia. Estas dos mujeres consideran la idea de “tener hijos” como una costumbre requerida de las mujeres. La autora usa el frase “para hacer menos terrible la soledad” para indicarnos que durante esta época, no era fácil para una mujer sobrevivir sin la ayuda de un hombre y que tener hijos era como un mandato normal de la mujer. Se puede asumir que esta contradicción entre estas mujeres representa dos lados de España: el de la “vieja España” (representada por Pilar y Mariluz) y el de la “nueva España” (representada por la mujer).
Apartado B
¿Por qué no?, te pregunto yo ahora a ti, ¿Por qué no nos hemos parado nunca a pensar, si tanto nos queremos, en formar una familia? ¿Por qué hemos renunciado a discutirlo sin ni siquiera considerarlo, como si semejante proyecto fuera un disparatado viaje a Marte o un atraco al Banco de España? (ll. 4-5)
Ahora, la mente de la mujer cambia de opinión, y empieza a pensar en una manera distinta. Este apartado empieza con las preguntas que nunca han sido contestadas ni por el violinista ni por la mujer. Ahora la mujer, volviendo al tiempo presente, empieza a tomar en cuenta las palabras de la dos “exclaustradas.” La mujer le pregunta al violinista por qué nunca habían pensado en crear una familia, una pregunta de que los dos parecían distanciarse, como si fuera “un disparatado viaje a Marte” o un “atraco al Banco de España.” La autora usa estas frases para enfatizar la idea de que antes de este momento, la mujer nunca pensaba en nada sino ella y su violinista. Al comparar el acto de “atracar al Banco de España” con la posibilidad de tener hijos, la autora nos dice que la mujer era un poco egoísta; sólo se cuidaba a sí misma y pensaba en su violinista.
La mujer se da cuenta de que nunca hubiera pensado que tendría que instalarse en un hospital con la posibilidad de no salir de ello, y por eso, está ahora preguntándose al violinista sobre estas posibilidades. Ahora que su papel en la sociedad ha cambiado y reconociendo que es posible que no salga del hospital, la mujer reconoce lo que le hace falta, algo que la mayoría de nosotros no toma en cuenta hasta que algo drástico tenga lugar en nuestras vidas. La autora usa esta imagen para que el lector pueda darse cuenta de que a veces, la vida puede traernos cosas inesperadas, como lo que pasó con la mujer, y hay que aprovecharnos del poco tiempo que tenemos en este mundo, llenándolo con sueños y esperanza de hacer cosas geniales.
A mí me encantan los niños, tú lo sabes, se me van los ojos detrás de ellos, y las manos, para acariciarlos. Más de una vez te ha impacientado la atención que he prestado a un chiquillo que lloraba o a la que he reclamado de ti para que miraras a alguna criatura especialmente tierna que se ponía a nuestro alcance. (ll. 6-7)
La segunda parte de este apartado ahora nos revela algo contradictorio a lo que pensábamos en la mujer. La mujer, quien el lector había podido determinar egoísta al leer de su encuentro con las dos mujeres, ahora expresa el sentimiento que tiene para los niños. La autora usa el verbo “encantar” en vez de “amar” cuando la mujer refiere a sus sentimientos para los niños porque se entiende todavía que hay solamente una persona a quien la mujer ama, su violinista. Aquí el lector puede ver dos otros puntos de vista: el de la mujer y el del violinista. Con la mujer, existe una gran compasión que tiene para los niños, y con el violinista, existe un nivel de disgusto que tiene para ellos. La autora usa esta diferencia para hacer que el lector se pregunte por qué la mujer lo ama tanto. Mientras ella prestaría atención a “un chiquillo que lloraba,” el violinista sería forzado a mirar a esta “criatura especialmente tierna” a su alcance. Se hace obvio por la autora que estas dos personas, que se aman supuestamente, tienen ideas muy diferentes sobre este tema.
En general, como sabemos, cuando dos personas se aman, es normal que quieren crear una familia compuesta de hijos, y la mujer se da cuenta de que al violinista no le gustan hijos. Esta diferencia entre ellos hace que el lector piense en la razón en que ella siga esperando su llegada a su dormitorio hospitalario. Con la espera, la autora nos dice, en una manera u otra, que el amor, a veces, puede tener tanto poder sobre la vida de una persona débil, como la mujer en este momento. Todos queremos tener alguien con quien podemos estar durante los tiempos graves de la vida y no importa quién.
No creas que no me daba cuenta, lo que pasa es que tu negativa a mirar y tu mal humor me hacían gracia, todo lo tuyo me hace gracia, eso debe de ser amor, supongo, la ceguera del amor, como suele decirse. Ya sé que con la vida que llevamos no hubiera sido fácil, de acuerdo, pero ¿hubiera sido imposible? (ll. 8-9)
Esta parte del apartado, por fin, nos dice la razón en que la mujer ha decidido quedarse con el violinista y por qué sigue esperando su llegada. Aunque había notado su “negativa a mirar” y su “mal humor” hacia los niños, le hace gracia, todo el suyo le hace gracia. Aquí, la autora nos muestra una visión bien opuesta en comparación con lo normal; las cosas negativas del violinista, en lugar de las cosas positivas, son las que atraen a la mujer, insinuando que estas dos personas, bien diferentes, tienen una relación bien complicada. También podemos ver aquí que la autora nos dice que el violinista, el gran amor de esta mujer, que no tiene pensamientos amigables de los niños y tiene una mirada bien negativa, en realidad, no es tan perfecto como la mujer quiere percibir.
Sin embargo, la mujer ha aceptado que no comparte el mismo punto de vista con el violinista en términos de tener hijos. Al fin de este apartado, la autora, por fin, nos revela por qué la mujer todavía tiene ganas de estar con este hombre muy diferente. Es que la mujer realmente ha llegado a ser una víctima sobre la “ceguera del amor.” Es importante notar aquí que la autora haya usado la palabra “víctima,” para insinuar que la mujer no ha tenido control de los sentimientos que tiene para él; nos dice que el amor no se puede controlar por ninguna persona. Al mirar a la mujer como víctima, el lector ahora entiende bien el dolor de que esta víctima está sufriendo sola y asustada: la espera. La mujer sigue esperando, preguntándole al violinista sobre la posibilidad de haber creado una familia.
Apartado C
Déjame que imagine por un momento cómo me sentiría si fuera tu mujer. No tu amiga ni tu novia: tu mujer. (l. 10)
A principios de este apartado, el tono de la mujer cambia drásticamente, y ella lo hace muy claro para el lector que realmente no es la mujer del violinista, dándose cuenta de que sólo es su “amiga…su novia.” Aquí la autora usa una buena mezcla con la realidad y la fantasía. La mujer entiende bien de la realidad; ella sabe que está en un hospital, sin hombre y sin escapamiento. Viene a la fantasía para escapar de este dolor para entrar en un mundo en que ella pertenece al violinista. El lector ahora puede ver cómo la mujer ha cambiado de opinión desde su encuentro con Pilar y Mariluz. Es que ahora, dándose cuenta de que ella, en este momento, es muy débil y no tiene un futuro fijo, quiere ser la posesión de un hombre; ella quiere estar disponible al violinista en cualquier manera posible. Después de preguntarse a sí misma si “hubiera posible” tener una familia con él, se imagina como sentiría si de verdad fuera su mujer, esperando la llegada de no sólo su violinista, sino su hombre también.
Déjame que juegue a creerme que ahora estoy escribiendo a mi marido y que voy a contarte que los niños están bien y deseando que llegue papá. Que yo también estoy impaciente porque tengo muchos agobios que quisiera resolver contigo. (ll. 11-12)
Ahora, la mujer toma el papel de la esposa del violinista en su carta. Con esta parte, la autora nos da la imagen más perfecta de una familia feliz: una esposa bella, esperando la llegada de su marido, con sus hijos lindos, esperando la llegada de su papá, en un hogar casi perfecto, algo que ella todavía no ha experimentado y posiblemente nunca experimentará. Con una impaciencia para resolver “muchos agobios” con él, la mujer, ahora su esposa, continúa esperándolo, ahora su marido. La mujer, más o menos, está implicándonos que realmente, en este momento, no tiene un control firme en su propia identidad en relación con el violinista; empieza como su amiga, y luego su novia. Ahora llega a ser la mujer, y él su marido. Para el lector, este proceso lo ayuda a entrar en la mente de la mujer para ver el nivel de dependencia que ella tiene hacia el violinista y el nivel de influencia que el violinista tiene en los pensamientos de ella.
Que no te preocupes, pero que es necesario que hagamos una pausa, que resolvamos juntos algunos asuntos que siempre dejamos para mañana, que tomemos algunas decisiones antes de que sea tarde y el amor empiece a entibiarse hasta que un día, sin saber cómo, nos encontremos frente a frente, bostezando. (ll. 13-14)
Aquí podemos ver otra mezcla con la realidad y la fantasía. La mujer usa la fantasía para indicar que con el violinista, pudieran tener la “familia perfecta,” con un hogar y con hijos. Regresa a la realidad con la idea de que, aunque es su “mujer” y que, juntos, pudieran tener la “familia perfecta,” todavía existen sus propios problemas. La mujer quiere que estos problemas desaparezcan. En lugar de esperar la mañana para resolverlos, nada más la mujer quiere que sean resueltos inmediatamente para que el amor entre ellos pueda regresar a “entibiarse.” El uso de “entibiarse” significa que la mujer se da cuenta de que la fuerza del amor no existe para siempre, especialmente cuando ya hay problemas en el matrimonio. Con el fin de este apartado, la autora quiere que nosotros entendamos que la mujer, aunque en su situación difícil, todavía mantiene un punto de vista realístico, una cosa muy difícil de mantener durante los tiempos crueles.
Apartado D
Déjame que te diga, amor mío, que aquí me tienes, esperándote como siempre y necesitándote más que nunca. (l. 15)
Desafortunadamente, la mujer tiene que volver, en fin, a la realidad de que no es su mujer y que todavía está en su cama incómoda en el hospital. La mujer podría haber continuado soñando con su “marido,” y la “familia perfecta,” pero se da cuenta de que la realidad siempre triunfa contra la fantasía. Al llegar a la realidad, la mujer se da cuenta de que ahora, más que nunca, lo necesita, para asegurarle a ella que todo estará bien y que pronto podrá salir del hospital, con una posibilidad de empezar a crear esa “familia perfecta” de que acababa de hablar.
Que ha empezado a anochecer y estoy sola y asustada. Que me muero de ganas de que llegues y te sientes a mi lado y me cojas la mano y me digas que de quién iba a ser esa flor sino tuya. (ll. 16-17)
Aquí la autora nos enfatiza que el miedo y la soledad son dos de las cosas más terribles que una persona puede experimentar, y son los que está sintiendo la mujer. La mujer, “solo y asustada,” nos representa cómo es tan fácil para una persona cambiar entre la realidad y la fantasía, y cómo horrible puede ser aceptar la realidad. Nos trae a la imagen de la flor en su mesilla, el único símbolo de esperanza que ella tiene en este momento, todavía sin saber de quién ha venido, pero con la esperanza de que él se la haya llevado. Para la mujer, el toque más sencilla de su violinista aliviará todo la pena que está sintiendo y rellenará toda la esperanza de su vida que tuvo antes de llegar al hospital.
Pero antes es necesario que leas esta carta que no te he escrito y que la medites. Y si no quieres hablar, ni discutir, ni que cambiemos juntos…por mucho que me duela, no te molestes en entrar. (ll. 18-19)
La mujer, después de pensar en el pasado (lo que pasó con Pilar y Mariluz) y pensar en qué hubiera sido el presente (la mujer con la “familia perfecta”), lo ruega al violinista que lea esta carta, que no ha sido escrita, para que pueda meditarla. La mujer se da cuenta de que ya ha pasado demasiado tiempo de pensar, y que ahora, está lista para discutir estos pensamientos con su violinista. Es muy fácil pensar, pero poner en efecto los pensamientos es algo diferente. No quiere que él se moleste en entrar si no está listo también para oír lo que tiene que decir. Aquí podemos ver que la mujer lucha contra sí misma sobre sus sentimientos hacia el violinista. Ella sabe que al violinista no le va a gustar leer esta “carta,” pero sabe que es necesario. Con este último pensamiento de la mujer, la autora nos persuade que hay que promover el cambio y que uno no se puede pasar toda la vida pensando en las cosas sin hacerlas o discutirlas con otros.
ACTITUD
La actitud de la mujer hacia el violinista es cariñosa, pero al mismo tiempo, un poco negativa. Mientras le dice que tiene muchas ganas de verlo a su lado, se enoja por la esperanza. Aunque al fin de la novela la mujer mantiene la paciencia de esperarlo, en este momento, la pena es tan fuerte y sus pensamientos son tan importantes que ahora, más que nunca, lo quiere a su lado lo más pronto posible.
TEMA
“La vida es para morirse” (pág. 203): hay que aprovecharnos del tiempo que tenemos en este mundo porque nunca sabemos de lo que va a pasar mañana.
CONCLUSIÓN
Este trozo, que es una buena representación de todos los sentimientos que siente la mujer hacia su violinista, demuestra la psicología que tiene lugar por toda la novela. Sin más remedio que quedarse en su cama incómoda, sola, en un dormitorio hospitalario, la mujer piensa a sí misma en las personas que la han influido, no sólo su violinista, sino su padre, don Rodrigo, y su abuelo también. Me encanta coma Enriqueta Antolín hace que el lector piense en lo que está pasando con cada palabra que dice la mujer. Aunque frecuentemente me confundían las palabras y las técnicas de escribir, este trozo me ayuda a entender que habrá tiempos en todos nosotros estaremos solos, y con esa soledad, no hay nada más que podremos hacer pero pensar en nuestras propias vidas, porque, sin embargo, esperar es pensar.
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